Ha accedido a los Manuel Quinto Medrano archivos del weblog del día 29. Abril 2009.
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Archivo para 29. Abril 2009
Einstein y su chofer.
29. Abril 2009 por admin.
Esta anecdota que voy a contaros a continuación la conocí cuando yo mismo estudiaba en el instituto, me la contó uno de mis profesores. Como ya he escrito un posto dedicado a frases célebres de Einstein y alguno dedicado a anecdotas como la de von Newman, he decido ponerosla a vosotros.
Se cuenta que en los años 20 cuando Albert Einstein empezaba a ser conocido por su teoría de la relatividad, era con frecuencia solicitado por las universidades europeas para dar conferencias. El lugar donde él trabajaba puso a su disposición un auto con su chofer para trasladarse a estas universidades. En todas ellas tuvo gran éxito, es decir que al final de sus presentaciones lo aclamaban con un aplauso atronador. Pero, debido a lo novedoso y difícil del tema, en ningún lugar surgían preguntas.
Después de varios días de viaje, Einstein le comentó al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez.
Y el chofer le respondió.
“Profesor, le quiero proponer un trato. Yo no entiendo ni una palabra de lo que usted dice en sus conferencias, pero tengo una excelentísima memoria, y recuerdo palabra por palabra de su exposición, incluyendo todas las fórmulas. Además me imagino que usted estará cansado de repetir siempre lo mismo y que nadie le hace preguntas. Por otro lado, a mi, como pobre chofer, jamás nadie me aplaudió, y entonces le propongo que cambiemos nuestros roles, yo doy la conferencia, total nadie hace preguntas, mientras usted descansa y puede meditar sobre otros problemas.”
Hay que tener en cuenta que aquella época, la fotografía no estaba tan estendida como ahora, y el hecho de que Einstein fuera famoso entre la comunidad científica no quiere decir que supieran que aspecto tenia.
El caso es que Einstein le tomó la palabra y antes de llegar al siguiente lugar, intercambiaron sus ropas y Einstein se puso al volante. Llegaron a la sala donde se iba a celebran la conferencia y como ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, no se descubrió el engaño.
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